La Ley FINDE

En España no hay paro, tampoco corrupción, la economía marcha estupendamente, las Administraciones son eficientes, la Justicia es rápida, y los políticos se han ganado nuestro reconocimiento y admiración.

Nadie creería esto, o al menos la mayoría piensa que la realidad es otra, y ello lo palpamos a diario de algún modo. Si la administración no nos paga una factura pendiente tardamos años en cobrarla, si telefónica nos cobra de más en el recibo tenemos que pagar igualmente y reclamar durante meses, si un Ayuntamiento nos reclama indebidamente nos embargan la cuenta y pasan años hasta poder recuperar lo nuestro, si un okupa se mete en nuestra casa se tardan años en echarlo, y si alguien es familiar de un alto cargo de la administración tan solo debe preocuparse de vivir de la intermediación y la comisión.

Pero, ay de quién vulnere, aunque sea presuntamente, un derecho de autor en su página web, o simplemente enlace a una página de descargas gratuita. ¡Cuidado!, todo el peso de la Ley, la SINDE, caerá sobre él. Esta Ley, y el futuro Reglamento que la desarrolla, permiten a la SGAE, entre otros, que la Comisión de Propiedad Intelectual y la Audiencia Nacional cierren en cuatro días la página web, o impidan su acceso si está alojada en el extranjero. Menuda rapidez y derroche de medios para ello, ya podemos dormir más tranquilos.

Esta asincronía entre los problemas reales de los ciudadanos y las respuestas de nuestros políticos está provocando que gran parte de la sociedad no se sienta adecuadamente representada. Mientras un político viaja en primera clase, el ciudadano de a pie tiene que apretarse el cinturón hasta quedarse sin respiración.

El malestar de la población es cada día más evidente, pero a los políticos no parece preocuparles mucho, ya que un partido, o el contrario, acabará ganando las elecciones y gobernando. No hay mayor problema que esperar a que toque gobernar mientras el sistema continúe como está. Tan solo hay un peligro, que la sociedad se organice y exija lo que le corresponde.

Y ello está comenzando a suceder. Los ciudadanos, a través de Internet, han reaccionado ante la Ley SINDE, haciendo público su malestar no sólo con sus gobernantes, sino con todos sus representantes políticos. Así, la plataforma “nolesvotes.com” ha tenido ya casi un millón de visitantes. Esta primera revuelta digital cuenta con el respaldo de la mayoría de los ciudadanos a través de Internet, de ahí que quizás en el futuro, hablaremos de la LEY FINDE, la Ley que inició un “fin de” ciclo político en nuestro país.

Otro ejemplo de esta rebelión popular, esta vez no sólo en el ámbito digital, es el respaldo que está causando entre los internautas la plataforma “democraciarealya.es”, que a través de su página web y perfiles en redes sociales tienen convocadas para el próximo 15 de mayo concentraciones en las principales capitales españolas.

No creo que estos ejemplos sean comparables a las manifestaciones surgidas en la “primavera árabe”, pero todo es empezar, y si los políticos no toman buena nota, quizás pronto comenzarán a ser sustituidos por medios electrónicos que permitan una democracia directa del pueblo.

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